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ESTRUCTURA Y NORMAS DE LA CFD

 

El Superior (Moderador General) de la entera Comunidad es un sacerdote de la IV Rama, escogido cada seis años, quien forma, con dos Asistentes Generales (un hombre y una mujer), la Presidencia. Cada “Familia” se dirige por un Asistente de Familia.
Una persona accede a la Comunidad de los hijos de Dios con la consagración, por la cual se entrega totalmente a Dios, comprometiéndose a querer vivir la perfección de la caridad según el ideal y los instrumentos que la Iglesia ha confiado a la Comunidad: prácticamente se renuevan las promesas del Bautismo. Al consagrado se le pide recitar cada día las “cuatro Oraciones”, es decir el Escucha, Israel, el Padre nuestro, las Alabanzas a Dios Altísimo y las Bienaventuranzas; al menos algunas partes de la Liturgia de las Horas; la meditación diaria de la Palabra de Dios. Además se le recomienda el Encuentro semanal de grupo, la Reunión y el Retiro semanal y los Ejercicios anuales. A todo el mundo se le aconseja redactar un reglamento de vida propio que, aprobado por los superiores, establezca especialmente cuál tiempo se dedica a la oración.
Para entrar en la Comunidad existe un período de aspirantado, durante el cual el aspirante se encomienda a un Responsable de la Formación quien le hace conocer los fines y los medios de la Comunidad y que discierne con él sobre la vocación a este tipo de vida.
La Iglesia, con decreto del Arzobispo de Florencia, Silvano Card. Piovanelli, del 6 de enero de 1984, ha reconocido la Comunidad de los hijos de Dios como Asociación Pública de Fieles.


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